sábado, 17 de octubre de 2015

MARÍA JOSE ARJONA
Su obra parte desde su particularidad de ser colombiana y sentirse con hambre, hambre de afecto, de ideas, de proteínas; comprendiendo su cuerpo como punto de partida, cuestiona el como en este país se sobrevive a ciertos atropellos que ya a ninguno son indiferentes.

• El problema que plantea María José es el deseo, pero no desde el deseo que se culmina, sino desde el cuerpo sin órganos en donde ese deseo es añorado por la abstinencia, vivenciado por la no saciedad del mismo, hasta luego ser saciado.
•Al avanzar en su carrera como artista performatica, lo que hace en sus obras es ser demandante, haciendo que los espectadores miren el proceso de como se hace algo que puede considerarse completamente inútil, pero que en ese mismo proceso la gente logre sintonizarse con ella y se ponga en su misma frecuencia.
•Ella habla de que el performance es el arte de la experiencia en donde la gente logra pasar por un proceso.
En sus ultimas obras ha dejando de lado el tema de la violencia de Colombia para convertirse en algo mas internacional. 


María José Arjona estuvo 7 horas rodeada por cuatro cuchillas de afeitar en la Bienal de Croacia. El performance se llamó 'Justo en el centro existe el silencio".
Foto: cortesía María José Arjona y Galeria Mor-Charpentier


En 'De la serie blanca' derramó 10 galones de petróleo en el piso e hizo burbujas de jabón que dejaban manchas rojas.
Fotógrafo: Ted Hartshorn. Cortesía: María José Arjona y Galería Mor-Charpentier



En el último performance, sin comer, ni beber nada e imprimiendo sus dientes en una masa de maíz por 24 horas, Arjona reflexionó sobre los desparecidos.
En el 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas en Medellín, 2013. Foto: Lisa Palomino G.



En 2011, presentó 'Sobre la fuerza, el deseo y los objetos de deseo'. En esta obra, se introdujo un diamante en la boca. Quien lograra sacárselo, podía quedarse con él. Quería que se reflexionara sobre la fuerza y el poder.
 


En 'Sobre el conocimiento y la liberación', Arjona estaba atada por un vestido de candados, con punzones sobre sus puntos chacras y el público debía liberarla, cuidando que los punzones no le hicieran daño. 


En 'Sobre la suerte', Arjona estaba en un salón con unos dados. Los visitantes entraban, los lanzaban y podían hacerle a la artista lo que se les antojara el número de veces que saliera en los dados. Ella también jugaba. 


En 'Camine despacio', María José Arjona paró 365 huevos en 12 horas. En esta obra, planteaba el equilibrio y la fragilidad de la vida.

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